Sin furia, ni llanto…
como brisa suave, dulce.
Cálida puesta de sol…
ocaso de sueños inconcretos,
macerados en delicadas manos,
desde el ayer que me dio gozo.
Que alegró mi vida…
descubriendo la parte más íntima de mí,
fermentando la esencia de mi yo.
Aquello que ayer me hizo crecer…
que hoy añoro y reclamo.
Hace que solo la gratitud quepa,
que los reproches se diluyan.
Quizá quede amargo sabor en la boca,
que se trunca en sonrisa grata…
recordando el ayer.
Reme Gras.

