Cuando las palabras no bastan
y son solo letras vagabundas,
sin sentido profundo.
Cuando en el acto de escribir,
falta el sentimiento,
se olvida la sal del verbo,
mueren los significados.
Entonces, son letras al descuido,
sin contenido,
frases prefabricadas,
para el rápido consumo.
Hay que reverenciar las letras,
edificar palabras con vida propia,
con amorosa sintonía.
Aún sin la aprobación de eruditos,
contando tan solo…
con la palabra sentida.
Reme Gras.
Derechos reservados.




